Cuando diseñamos nuestras presentaciones necesitamos pasar, indefectiblemente, por un proceso creativo. Seleccionando los mejores conceptos para sostener una charla o al hacer lluvias de ideas y relacionarlas entre sí, trabajamos con el objetivo de que nuestro mensaje llegue lo más clara y rápidamente posible.

Organización y creatividad rozan tanto entre sí que suelen interferir la una con la otra, surgiendo las dudas. ¿Existe alguna forma de arrojar luz sobre este asunto tan aburrido sin que lo sea? ¿Cómo puedo hacer llegar estos datos? ¿Estaré enfocándolo bien? Respondiéndonos, tiramos de nuestro hilo de pensamiento una y otra vez, como tratando de encontrar el cabo que deslíe un ovillo de lana. Y si damos con él, desentrañamos cómo queremos transmitir algo.

Hasta que nos distraemos.

Soltamos nuestra hebra mental para atender otra cosa y, al retomar nuestro trabajo, aunque recordamos por dónde íbamos, recapitulamos para saber por qué íbamos por ahí y tiramos del primer pensamiento que reconocemos. Y aunque tengamos la loca esperanza de que nuestra madeja de ideas no se haya vuelto a liar, lo cierto es que siempre perderemos unos minutos valiosos.

 

¿Cómo evitar todo eso cuando estamos en pleno proceso creativo diseñando nuestras presentaciones?

  1. Rompe todas las distracciones posibles. Apaga  el teléfono, cierra Twitter y Facebook, echa el pestillo a la puerta, desconecta Internet.
  2. Si necesitas documentación, búscala antes de ponerte a trabajar.
  3. Si necesitas confirmar un dato, hazlo después de terminar de poner todas tus ideas sobre un papel.
  4. Ordena tu día de tal manera que las reuniones queden al inicio o al final del mismo. Si una conversación rápida de teléfono puede sabotearte veinte minutos, imagínate una reunión a la hora del almuerzo y otra a media tarde.
  5. No practiques o revises tu presentación hasta tener un primer borrador de la misma. Dejar de componer tu guión para revisar cómo abrirás la ponencia aumenta el riesgo de incoherencias.
  6. Evita los intrusos. Si lleváis a cabo una presentación entre varias personas, compartimentad vuestro trabajo, confiad entre vosotros y no dejéis que nadie se sume al carro una vez empecéis. Siempre hay tiempo de ajustar y corregir después de plasmar lo que tengáis que decir.
  7. Una línea definida lleva a buen puerto. Unas líneas maestras recordando el flujo de cómo queréis conducir la presentación debería ser la única limitación existente para proyectos grupales.
  8. All work and no play makes Jack a dull boy. Es un proverbio inglés que te recuerda que las largas horas de trabajo creativo empujan a estancarse, a escoger la primera idea que se nos pasa por la cabeza y a resultados mediocres producidos por cansancio.

Lo difícil de la creatividad es ordenarla y darle la forma que queremos. Esta frase no revolucionará nuestro mundo moderno, pero es algo que mucha gente olvida, especialmente en entornos corporativos. Si quieres tejer una buena presentación hazte un hueco para escucharte en calma. Luego, encuentra y tira de la idea adecuada. ¡Buena suerte!

 

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