Ofrecer una charla a un grupo de jóvenes o adolescentes es tan habitual como infructuoso. He conocido montones de oradores frustrados por la poca respuesta (por no decir indiferencia) de un público teenager. Me incluyo. Unos de mis puntos débiles es conectar con jóvenes cuando la charla está dirigida a ellos.
Así que detectada la necesidad, toca aprender de los que antes superaron ese mismo obstáculo. Yo me he ido a fijar en un referente en Norteamérica, un speaker profesional que siembra liderazgo, respeto y responsabilidad por escuelas e institutos. Estoy hablando de Ed Gerety que acumula tanta experiencia con públicos juveniles que valía la pena atender a sus indicaciones.

4 claves para conectar con jóvenes

1. Escuchar y aprender

A pesar de ser un gran experto en tu materia, no creas que eso impresiona a un descreído público que apunta (y dispara, aunque no sea literalmente) a todo lo que suena a presuntuoso. Seguro que no tienen interés en asistir a la charla del Sr. Carnicero. Así que intentemos que quieran escuchar qué tiene que contarnos Ivan.
Conectar con los jóvenes es el resultado natural tras escucharlos y comprenderlos. Cuando demostramos empatía, no despreciamos sus vivencias, sino que las recibimos con interés estamos conectando. Cuando nosotros no ponemos el acento en lo que nos separa, estamos conectando. Cuando demostramos auténtico respecto de igual a igual, estamos conectando.

2. Ser auténtico

Los estudiantes están continuamente escuchando a profesores sirviendo información, datos, verdades universales, hechos históricos… Si tu papel va a ser ese, estás perdido. Vas a pasar desapercibido entre miles de minutos de monotonía anual, con el agravante de que no entra en el examen.
Habla de ti, de tus experiencias, de tus errores y de tus opiniones sin tapujos. No te tomes tan en serio y despliega tu pasión por el tema del que estás hablando. Los jóvenes son curiosos, les gusta romper lo establecido, sorprenderse. Si tú les invitas a una experiencia, si te mojas, te acompañarán seguro.

3. Alentar y empoderar

Los jóvenes aún están aprendiendo, aún no son conscientes de sus habilidades y su potencial. Se sienten torpes ante un entorno que exige como si nunca fuera suficiente. Muchas veces, un adolescente es incapaz de sentirse orgulloso porque nadie ha escuchado su experiencia sin juzgar, sentenciar o predecir sobre su futuro.
Si queremos contribuir al desarrollo del autoliderazgo y la motivación de una grada joven, deben escuchar historias en las que puedan reflejarse, sin abusar de la moraleja. Historias que hablen de lo que se puede conseguir, no de lo que se debe conseguir.

4. Dar las gracias

En cualquier charla, en cualquier discurso o clase que uno imparte está aprendiendo. Si la audiencia no forma parte de tu cotidianeidad más todavía. Agradéceselo. Ser agradecido por esos momentos de conexión, de compartir, es parte de la huella que dejarás. Da las gracias explícitamente por las lecciones que has aprendido de ellos, reconoce la importancia de ese acto y conseguirás conectar con jóvenes que también agradecerán tu visita.

 

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