Solo hace diez años que estar una ponencia era un acto aislado tanto para el speaker como para su público. Todos entraban en una sala, pasaba lo que tenía que pasar y todo acababa al abrir de nuevo las puertas. La comunicación del ponente con la audiencia se limitaba ese momento. Sólo los integrantes más entusiastas del público te pedían un correo para poder comentarte cosas. A veces te llegaba algún feedback, pero nada más.

Hoy en día, la relación entre audiencia y ponente empieza a construirse mucho antes. La audiencia te busca por Internet, algunos te empiezan a seguir en Facebook o Twitter, se suscriben a tu lista de correo o te piden unirse en LinkedIn. Una interacción que empieza mucho antes del evento y que se perlonga después de la charla con preguntas, con comentarios e incluso con una relación continuada en el tiempo.

Todo el entorno de herramientas y aplicaciones para mantener ese vínculo es extraordinario. Pero a veces, el maravillarnos con la tecnología puede arrastrarnos a hacer un mal uso que finalmente perjudique a la propia ponencia, que debe seguir siendo el valor principal del evento.

En un anterior artículo os animábamos a interactuar con twitter en una presentación. Sin embargo, me siguen llegando preocupaciones de algunos speakers sobre cómo están utilizando Twitter. Para ti, y para ellos, vamos a ser más concretos sobre qué hacer y no hacer con twitter en una ponencia.

 

Errores y aciertos al utilizar Twitter en una ponencia

ACIERTO: Twittear antes del evento.

Si existe un hashtag del evento o si lo has creado tú, síguelo y conversa con quien lo use. Aprovecha para generar expectativa, mostrar agradecimiento, adelantar de qué va a ir y resolver dudas. Qué mejor manera de mostrarte a disposición de tu audiencia que empezar la comunicación antes de ponerte en escena.

 

ERROR: Proyectar el feed the Twitter mientras expones tu charla.

Aunque quede de “qué modernos somos” lo único para lo que te va a servir es para que la gente se distraiga. No sólo leyendo lo que otros escriben, sino acudiendo a sus móviles para dejar su comentario y comprobar cómo luce en escena. Puedes tener verdaderos spamers entre tu audiencia, además de boicoteadores, protagonistas, graciosillos, etc. Tú puedes controlarlos en un turno de preguntas pero escaparán de tu control si hablan literalmente a tus espaldas mientras tú sigues a lo tuyo. No es un valor añadido. El valor debe estar en el ponente.

 

ACIERTO: Utiliza Twitter para interactuar con el público.

No estoy entrando en contradicción conmigo mismo. Una cosa es generar una conversación en paralelo a mi discurso. Y otra es insertar Twitter en mi discurso. Por ejemplo puedes crear una pequeña encuesta en un momento determinado para que la audiencia conteste y tu puedas analizar el resultado como parte de tu discurso. Úsalo para tu turno de preguntas, así puedes seleccionar las que se repitan varias veces y responder aquello que ves que preocupa a más de una persona. Puedes incluso ir más allá y con una estrategia tipo “Elige tu propia aventura” ir ramificando tu discurso en función de lo que el público quiera (¡sólo para speakers avanzados!).

 

ERROR: No leerte todo el feed de tu hashtag después de la charla.

Ni una encuesta posterior, ni una leve conversación en el pasillo puede darte un feedback tan espontáneo como el que la gente ha ido dejando en Twitter. Son reacciones que responden a momentos concretos. Pasa igual que en la televisión, que está bien tener el dato de audiencia está bien, pero con lo que de verdad mejoran sus programas es con el minuto a minuto. Además, podrás analizar con qué se queda la gente, qué frases han calado y qué repercusión tienen en retweets y likes. Una gran pista sobre por donde enfocar tu negocio o tus próximas charlas.

 

ACIERTO: Contestar todos los tweets relacionados ese mismo día.

Responde a los comentarios, aunque sólo sea con un agradecimiento, un saludo o un “me gusta”. Que la audiencia compruebe que les prestas atención a pesar de que se supone que has terminado tu trabajo supera su expectativa. Esto contribuye excepcionalmente a crear una buena marca personal y construir una relación con tu público más fiel y enriquecedora.

 

ERROR: Programar tweets para que aparezcan durante la charla.

Uno de tus intereses al ponerte delante de una audiencia es conectar con ella. Generar una sensación de veracidad, de momento de comunicación en el que compartís conocimiento. Esto choca con un tweet motivacional escrito hace semanas que aparece ahora con intenciones calculadas. Separa tu yo real con tu yo virtual. Y cuando la gente lea tus tweets en el futuro los leerá con la frialdad de saber que no es un auténtico momento de comunicación. Hay una frase de Scott Stratten de Unmarketing.com (del que he aprendido mucho sobre este tema) que lo resume muy bien: “Be present on stage and be present online—but not at the same time.”

 

ACIERTO: Crear piezas de vídeo con Periscope antes y después de la charla.

Por las noticias que tenemos, pronto Twitter acabará la integración con la aplicación de live streaming. Cuando esto sea una total realidad será aún más fácil lanzar vídeos en tu timeline aprovechando el hashtag. Momentos previos, la llegada a las instalaciones, cosas que pasan en el backstage, encuentros con los organizadores, algunos teasers sobre el tema del que vas a hablar. También posteriormente puedes lanzar tus sensaciones sobre la audiencia, agradecimientos varios, sintetizar algunos puntos importantes o, por qué no, invitar a todos a suscribirse a tu canal. La herramienta está ahí, utiliza tu creatividad para crear más engagement con tu audiencia.

 

ERROR: Retransmitir la propia charla con Periscope.

En cualquier caso es una mala política utilizar esta herramienta para lanzar al mundo tu ponencia por dos motivos principalmente. El primero es la calidad, los enfoques, el sonido que vas a conseguir va a ser muy pobre y eso tiñe de mala calidad tu trabajo. El segundo es que todo lo que retransmitas en directo para el mundo resta valor al evento. Es decir, ¿para qué desplazarme si puedo verlo igual desde mi sofá? Eso dinamita el carácter de momento único que pueda sentir tu audiencia y resta valor a estar allí. Por no hablar de futuras convocatorias.

 

Si te animas a utilizar Twitter en tus charlas, o ya lo estás haciendo, me encantará que me digas qué tal te funciona. Déjame un comentario con tu experiencia, tus anécdotas o recomendaciones que nos hemos dejado. Me encantará leerlo y contribuirá al resto de lectores.

 

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