La glosofobia -miedo a hablar en público- es un mal que puede afectar por igual a cantantes, vendedores, actores, economistas, políticos o recepcionistas. Da igual la profesión o el estatus que tengamos, todos nos ponemos nerviosos al hablar en público.

Sin ir más lejos, el padre de la psicología Sigmund Freud, tuvo que enfrentarse a este problema. Ni los más célebres se salvan del nudo en el estómago antes de dirigirse a un público.

 

Ellos también se ponen nerviosos al hablar en público.

“Entro en pánico ante cualquier cámara. Mis manos empiezan a temblar y tengo dificultades para respirar” confiesa Nicole Kidman.

Tras los Oscars de 2006, la ganadora a mejor actriz Reese Witherspoon declaró “Estaba deseando que no dijeran mi nombre, porque la idea de tener que dar un discurso para todo el mundo es terrorífica”.

Harrison Ford, debería estar acostumbrado a exponerse ante multitudes. Sin embargo sigue teniendo miedo a dar un discurso o hablar ante un grupo de gente. Según él mismo cuenta, Incluso cuando en una película su personaje hace un discurso, experimenta las mismas sensaciones de pánico.

El Príncipe Harry de Inglaterra ha revelado también que hablar en público es uno de sus mayores miedos. Él mismo cuenta en este vídeo -que forma parte de una campaña para reducir el estigma social del VIH- que se pone increíblemente nervioso antes de hablar en público, independientemente de lo grande que vaya a ser la audiencia.

 

La ansiedad que sentimos al exponernos a un público es algo que está en nuestra naturaleza humana. No hay que estigmatizarse por ello. Piensa que relevantes personajes públicos como Julia Roberts, Bruce Willis o Winston Churchill han trabajado para llegar a dominar sus miedos de hablar ante una audiencia. Conocer sus historias no hace que pierdan prestigio, más bien al contrario, causan mayor admiración al saber cómo se han sobrepuesto a su ansiedad.

En el mundo de los negocios, encontramos casos como el del multimillonario inversor Warren Buffet. Su pánico a exponerse a un público era de tal magnitud que organizaba y elegía sus asignaturas de la universidad de modo que no tuviera que hablar delante de la clase. Incluso se matriculó en un curso de hablar en público que abandonó antes de comenzar.

Cuando empezó su carrera profesional consideró que tenía que superar su miedo si quería desarrollar su máximo potencial. A través de la formación y la práctica, Buffet consiguió dominar la comunicación también en un contexto de presentación. Cuando le preguntan por la clave de su éxito, lo tiene muy claro: “Tienes que ser capaz de comunicarte en la vida. Eso es tremendamente importante. Si no puedes hablar y comunicarte con otras personas y que comprendan tus ideas estás echando a perder tu potencial”.

Como has visto, Buffet no es el primero ni el último de personas que reconocen sus miedos y luchan para deshacerse de esas barreras. La mayoría de líderes del mundo están ahora trabajando o han trabajado muy intensamente para hablar mejor en público.

Oí una vez que hay dos tipos de oradores: los que reconocen que se ponen nerviosos y los mentirosos.

Así que no se trata de eliminar los nervios, sino de controlarlos aplicando nuestra energía y trabajo de la manera adecuada.

El 65% del control de tus nervios va a depender de una estrategia de preparación apropiada. Conseguirás un 20% más de control si trabajas la actitud y el estado mental. El 15% restante, se corresponde con el dominio de tu cuerpo a través de las técnicas específicas de respiración y relajación.

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