Hace unas semanas encontré un debate entre profesionales de las presentaciones en LinkedIn. La pregunta de partida era bastante provocadora: ¿Hay algunas diferencias entre hombres y mujeres a tener en cuenta cuando enseñamos a presentar?

Entre las respuestas había los que negaban más radicalmente:

  • “…tu pregunta es muy curiosa. ¿Por qué una diferencia de género sería un factor considerando que cada presentador tiene sus notas, estilo, humor, etc.”
  • “ Ser capaz de hablar a un grupo de gente no es un talento específico de un sexo, en serio.”

A los que veían diferencias:

  • “…sin embargo, lo he visto un poco más frecuentemente en mujeres. He notado que los nervios de las mujeres más novatas o jóvenes pueden (…) tener tendencia a acabar cada frase con una subida como si fuese una pregunta.”
  • “… he notado diferencias específicas en su lenguaje corporal. (…) Las mujeres nerviosas juegan con su pelo o cruzan las piernas (…) Los hombres tienden a meter las manos en los bolsillos.”

En mi opinión hay dos factores a tener en cuenta cuando hablamos de diferencias de genero que no están probablemente basados en la genética sino en la educación diferenciada que desde pequeños aprendemos.

 

Diferencias entre hombre y mujeres en estilo de comunicación

No podemos negar que los roles de género en la educación y desarrollo de las personas condicionan sus habilidades de comunicación.

Así como podemos comprobar en la comunicación no verbal especialmente, como un rol femenino no está enseñado a expresar poder o dominio mientras que para el rol masculino es una exigencia.

También las mujeres han tenido permiso para hablar de emociones con más naturalidad que los hombres. Por lo que los hombre suelen agarrarse más a la frialdad de los datos objetivos y les cuesta más ser persuasivos.

 

Prejuicios hacia hombres o mujeres por parte de la audiencia

Pero lo que más tendría que focalizar nuestra atención en una presentación –que no se comentó en el debate- es que el propio prejuicio que tiene el público sobre el ponente cuando éste es un hombre o una mujer.

La idea preconcebida que un oyente tiene sobre ti puede desvirtuar el tema. Os pongo un ejemplo.

Cuando una mujer quiere hablarnos de ingeniería mecánica, lamentablemente, parte de la audiencia puede pensar que no tiene ni idea. Es un prejuicio, irracional como todos los prejuicios, pero que condiciona la manera en la que el público recibirá esa información. Por eso, debemos introducir estrategias en el discurso que contrarresten ese prejuicio marcando autoridad en la materia.

Pasa con todos los prejuicios sobre género, edad, estatus, procedencia, etc. Condicionan, quieras o no, el mensaje. Por eso se debe tener en cuenta para tener una estrategia que compense (o refuerce si es que me ayuda) el posible prejuicio.