Hay tres cosas que la audiencia nunca te va a perdonar:

1. Que te centres en hablar de ti en vez de para ellos.
2. Que te dediques a leer diapositivas llenas de textos.
3. Que las ensaimadas del coffee-break estén duras…

Puede que no te suene el nombre de Judy Carter, pero desde los años 80 produce shows televisivos y de radio y escribe libros sobre los mecanismos de la comicidad. Construí la lista anterior usando lo que la autora considera una fórmula clásica del humor: la “Lista de tres”. Vale, un título obvio, pero esta formula establece que para conseguir (al menos) una sonrisa usaremos un patrón con dos opciones formales y una tercera sorprendente.

El humor se basa en gran medida en romper cualquier esquema, decir lo impensable en el momento inesperado y desmontar el orden natural del lenguaje como si lo construyéramos con piezas de LEGO.

Así que estoy listando cosas serias cuando llega la tercera y ¡zas!, no tiene nada que ver con las otras. Te he pillado con la guardia baja. Sentir eso, unido a la revelación —el “eh, espera, hay algo de verdad en ese último punto…”—, crea una complicidad con el público. Y nace porque percibe cómo entiendes su forma de pensar, sabes qué les sorprende y, en definitiva, tu audiencia comprende que habláis el mismo idioma.

 

El humor es una gran herramienta para conectar con el público

El humor es fantástico porque actúa de dos maneras, emocional y racional. Por un lado, si tu audiencia ríe, le provocas un sentimiento. Eso te da puntos, porque haces que su parte emocional se involucre en la presentación y conectan contigo desde lo más subjetivo, rompiendo la barrera psicológica de una relación público-ponente y llegando a esa maravillosa zona del Todos Somos Personas.

Por otro lado, cuando los asistentes ven cómo caen en tus trucos sin sentirse estafados, que habláis tu mismo idioma pero lo dominas con maestría, que existe una complicidad —¡sin complicidad, no hay humor!—, se identifican contigo, con tu universo y tus ideas, pasando a ser también las suyas. Y, como puedes imaginar, es una manera muy eficaz de persuadir con tu mensaje.

Finalmente, otra variación de la fórmula recomienda listar dos conceptos sutiles con una tercera obvia dando sentido al todo. Resérvate parte de la información para el punto final y convierte algo serio en un absurdo. ¿Quién mejor que la propia Judy Carter para mostrarte esta técnica?

“Hay tres sutiles indicios de que tu relación está haciendo aguas:
1. Ya no os comunicáis.
2. Ya no hay abrazos por la noche.
3. Ya te han notificado la orden de alejamiento.”

 

¡ACCEDE A MÁS CONTENIDO!
Suscríbete a nuestra newsletter y recibirás totalmente GRATIS la guía "Prepara tu Presentación en 25 Pasos" que ha convertido en mejores presentadores a cientos de personas.
100% libre de spam. Lo odiamos tanto como tú.