Acabo de comprarme un puntero nuevo. Para mí, el mando para presentar es una herramienta imprescindible. No hay nada más feo que un speaker parando su presentación y acercándose al teclado para pasar de diapositiva.

¿Y qué razones me decantan de un puntero a otro?

  1. Inalámbrico, por infrarrojos. Aunque encontrarás punteros por bluetooth o WiFi que te liberan de conexiones USB, y eso está genial, la configuración puede suponer un problema. ¿Qué ordenador usaré? ¿Tendrá bluetooth? ¿Me llevo el mío? ¿Y habrá WiFi allá? ¿Funcionará bien? Para evitar esas preguntas, recomiendo ir a lo seguro. El pincho USB no falla nunca, no requiere de configuraciones y se adaptará ante cualquier imprevisto.
  2. ¡Un pincho pequeño pero imperdible! Pequeño para ocupar el menor espacio posible, pero que no se guarde por separado o se desprenda fácilmente. Nada de estar buscándolo luego.  Dentro de mi puntero, bajo la tapa de las pilas, hay un compartimento para mi pincho USB. Así puedo guardarlo sin ocupar espacio y es muy difícil perderlo.
  3. A pilas, mejor. La batería tiene sentido en una cámara o un teclado pero, en serio: ¿Cada cuanto renuevas las pilas del mando de la tele? ¿Preferirías depender de cargas y esperar una hora en el mismo canal mientras se carga la batería? Pues con esto, igual: si se gastan las pilas, se cambian y en un segundo funcionas de nuevo al 100%. Los punteros consumen poco y unas pilas de recambio dan tranquilidad durante muuucho tiempo.
  4. Ergonomía. Imprescindible. Si las manos ocupadas ya restan naturalidad y libertad al gesticular, imagina estando pendiente de un trasto incómodo, resbaladizo, punzante o pesado. Asegúrate que te encaja como un guante, que puedes sostenerlo firmemente y manejarlo con soltura.
  5. Cuantos menos botones y funciones, mejor. Un mando que haga mil cosas, es muy chulo. Pero entonces, ¿qué pintas tú ahí? Pasar diapositivas y fundir pantalla a negro o blanco. Es lo único que necesitas. Lo demás (incluido el láser) aporta poco a tu presentación y complica la existencia obligando a mirar qué botón presionar para no meter la pata. Si además permite bloquear botones que no utilizarás, como el mío, mejor aún.
  6. Compatibilidad con Powerpoint (Microsoft) y Keynote (Apple). Fíjate bien en esto. No des por hecho que todos los mandos funcionan con cualquier software. Revisa con qué plataformas opera el futuro mando. No te la juegues y ve a por el más versátil.
  7. Mínima inversión. Tu mando es una herramienta más, y es importante, pero si quieres invertir, hazlo en imágenes chulas para tus slides, hazlo en marketing, hazlo en formación específica y útil. Hazlo en algo determinante, y no en un puntero.

Siguiendo estos criterios me compré el Targus AMP13EU.  Me gustó porque era mucho más barato que la competencia, tenía menos pijadas que los demás, siendo más sencillo estética y funcionalmente y, como guinda, se adapta a diferentes sistemas sin depender de drivers ni configuraciones.

Me encantaría conocer tu opinión. ¿Qué puntero tienes tú y qué le pides?

 

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