Las técnicas narrativas (o storytelling, que suena más de moda) se introducen poco a poco en la disciplina de hablar en público. Antes sólo los grandes oradores aprovechaban las posibilidades de una buena historia. Ahora, las empresas también quieren añadir sal a sus presentaciones corporativas con esta herramienta.

Las compañías quieren storytelling. Se empapan de información pero cuando me llaman para conocerme y organizar algún curso, aprovechan para decirme: “He leído sobre el poder de las historias y tal… He cogido el concepto. Pero, ¿en el curso vas a enseñar cosas concretas que hacer con ellas?”.

Es normal porque aún hay un velo de misticismo en este tema. Algunos especialistas en la materia defienden su expertise con una comunicación confusa. Ya sabes, otro mal de las presentaciones: escudarse en la jerga y pensar “normal que no lo entiendas, no eres un experto”.

Para que veas que no es tan complicado como pretenden, aquí te dejo algunas orientaciones:

Consejos para usar storytelling en tus presentaciones

  • Da vida a tus personajes. No digas que un cliente se enfadó. Haz que tu público se ponga en la piel del cliente, interpreta su reacción y “dialoga” con él en escena. No subestimes el poder de las representaciones, son maneras estupendas de añadir dinamismo, crear impacto e incorporar toques de humor.

 

  • Muestra tus vulnerabilidades. ¿Qué sería de Superman sin su kryptonita? Nos encantan los héroes imperfectos y tarados, la oscuridad de Batman le hace creíble. Atrévete a mostrar tus errores o fracasos del pasado, tus tropiezos. Te harás más humano y, en consecuencia, más cercano.

 

  • Cuenta tu historia, no sueltes tu rollo. Un cuentacuentos sabe que lo importante no es llegar al final del cuento sin saltarse un párrafo, sino entretener, conmover y divertir a los niños que le escuchan. Y si eso implica improvisar o saltarse situaciones, lo va a hacer. Tu historia queda en el aire si tu público no la recoge. Céntrate en tu audiencia y se llevará tu relato a casa.

 

  • Entabla una conversación. Tu historia, como todas, tiene preguntas sin responder, intrigas que tensan de pura atención, personajes con los que identificarse, decisiones difíciles y opciones que esperan ser tomadas. Haz que tu público participe: pregúntales directamente aunque sepas que sólo responderán mentalmente, empújales a imaginar esta o aquella situación. Implícalos en tu narración.

 

  • Ve al grano. La atención de la audiencia es limitada, y más en una presentación oral rodeada de estímulos. ¿Empezarás con una introducción? ¿Comentarás el índice de la charla? Nada más previsible y aburrido para tu audiencia. ¡Impáctales desde el minuto uno!

 

  • Y, por último, ¡vívelo! Tu presentación debe proyectar tu entusiasmo. No es una comunicación y ya está. Esto va de exponerse, de contagiar emociones y provocar acciones. Si caes en la costumbre de hacer charlas en serie perderás carisma y motivación. Cada presentación debe ser una experiencia memorable para tu público y única para ti.

Aprovecha el poder del storytelling. Todos tenemos historias por contar. Encuentra la tuya, la de tu empresa, la de tu proyecto y compártela. Te sorprenderá lo increíble y fácil que es conectar con la gente, captar y mantener su atención y permanecer en su memoria… Si cuentas tu historia.