La compañía quería transmitir un valor esencial durante su encuentro anual: la precisión. Para evitar que el concepto se quedara en un simple mensaje corporativo, construimos toda la experiencia alrededor del universo de una orquesta.
Los asistentes recibieron una invitación para asistir a un concierto. Lo que no esperaban era descubrir, al llegar al auditorio, que sus asientos estaban situados detrás del telón y que ellos mismos formaban parte de la orquesta. A través de una experiencia teatralizada, la audiencia entendía la idea central del evento: cada persona debía dominar su instrumento, pero solo escuchando al resto era posible que la melodía funcionara.
Trabajamos la conceptualización completa del evento, la narrativa, los guiones, los ensayos y la preparación escénica de los intervinientes. Además, desarrollamos una propuesta escenográfica inmersiva con dirección artística, coordinación técnica y videomapping diseñado específicamente para la experiencia.
El objetivo no era únicamente comunicar un valor corporativo. Era conseguir que la audiencia pudiera vivirlo en primera persona.

