Me dice un compañero que por qué aún no habíamos hablado del Método Lessig. “¿Seguro?” -pregunté yo. Después de más de 6 años que llevamos escribiendo artículos uno pierde un poco la cuenta. Y sí, fue poner Lessig en el buscador de nuestro blog y aparecerme un ¡Opps! ¡Sin resultados para lo que estás buscando!

Pues esto hay que solucionarlo, porque si una cosa nos interesa es repasar contigo diversos formatos de presentaciones que te puedan inspirar. El objetivo es el de siempre: sorprender a tu audiencia, no ser una réplica de lo que hemos visto tantas veces. Y desde luego, una presentación Lessig puede ser tu arma secreta.

 ¿Quién es Lessig?

Lawrence Lessig ni es comunicólogo, ni speaker profesional, ni diseñador ni nada que lo parezca. Lessig es un abogado especializado en derecho informático. Probablemente que sea alguien fuera del mundillo ayudó a que desarrollara un formato totalmente original. Mezclar mundos y pensar desde fuera del establishment es un gran potenciador de la creatividad.

Si te lees su biografía verás su increíble influencia y lo interesante de sus ideas que desde SpeakersLab apoyamos con convicción. Pero en nuestro redil nos vamos a concentrar en su aportación al mundo de las presentaciones.

¿Cómo es una presentación Lessig?

Como reconocido académico fue invitado en 2007 a dar una interesantísima TED Talk sobre cómo, según su parecer, la ley ahoga la creatividad.

El Método Lessig (como se le llamó posteriormente cuando se le dio el reconocimiento de tendencia) pone el foco, como muchos otros, en la importancia de la simplicidad y precisión del apoyo visual que acompaña al ponente.

La idea, básicamente, consiste en poner énfasis en imágenes y palabras clave que aparecen de manera sincronizada al discurso. Es decir, como si fuese una especie de eco, cada vez que el ponente pronuncia uno de estos términos aparece en pantalla y allí queda hasta que aparezca un siguiente concepto remarcable.

Va a ser más sencillo si ves tu presentación, así que aquí te la dejamos. No te la hemos subtitulado porque precisamente la potencia de este método radica en la potencia de la sincronización entre voz y pantalla.

Años más tarde repitió hazaña de modo que se convirtió en un signo de identidad y dando nombre definitivamente a este estilo con su propio apellido.

¿Qué beneficios tiene una presentación Lessig?

El poderoso efecto que refuerza el mensaje y establece un ritmo que mantenga conectado al público responde a 3 tácticas:

Es equilibrado

En el debate casi constante (también lo vemos a diario en nuestros cursos de presentaciones) entre los fanáticos de tener diapositivas solo con texto o sólo con imágenes, Lessig coge lo mejor de cada argumentación y crea un estilo que satisfaga a ambos razonamientos: el poder de la palabra escrita con el impacto visual instantáneo.

Es flexible

A diferencia con otros formatos estandarizados como el storytelling, la regla de Kawasaki o el pechakucha, es importante darse cuenta de lo flexible que es este formato. Por eso nos gusta más llamarlo estilo que método. Puedes utilizar el número de diapositivas que quieras, dándoles el tiempo que quieras. Puedes utilizar palabras. O imágenes. O mezclar palabras con imágenes. 

Es funcional

Porque siendo un recurso tan simple y claro, puede resultar hipnótico y dinámico.  Todo está en la energía, la velocidad y la coordinación con el ponente. De pronto nos parece que la pantalla es un elemento vivo, que habla con el ponente y con nosotros.


La innovación de Lessig en esta charla se convirtió, por su originalidad en un formato que otros ponentes podrían aprovechar. ¿Quizás tú? ¿Te atreverías a preparar una charla en este estilo?

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