Los que nos conocéis un poco ya sabéis que disfrutamos tanto aprendiendo como lo hacemos enseñando. Por eso cuando conocimos a Mª Eugenia González, coach de la voz y educadora mindfulness, vimos claro que tenía que darnos una masterclass en nuestro claustro del pasado julio.

Después de aprender de ella a través de sus dinámicas y ejercicios, le propusimos compartir algo de su conocimiento con nuestros speakers y ¡voilà! aquí tenéis una entrevista para que la conozcáis.

La voz como imagen personal, la voz como instrumento de trabajo, la voz como herramienta de comunicación… Y sin embargo nos da la sensación de que sigue siendo una desconocida para la mayoría de profesionales. ¿Compartes esa observación?

Si, la comparto. En diferentes ocasiones que he impartido algún curso, me he encontrado con profesionales que nunca se habían conectado con el poder de su propia voz aunque la utilizaran  a diario.

Vivimos en un mundo  intelectual donde estamos acostumbrados a ajustarnos a expectativas sociales o una visión de nosotros mismos proyectada que no siempre coincide con nuestro verdadero ser. Como consecuencia de ello disminuimos y reprimimos nuestra voz más auténtica sin permitir que nuestros sentimientos se expresen. Por eso si somos capaces de detenernos y conectar con nuestro “ser” el  impacto de nuestra voz es mucho mayor.

Es muy interesante que hayas vivido en paralelo la disciplina del canto y de la gestión de empresas. Cuéntanos tu historia y cómo se te ocurrió unir los dos ámbitos.

Realmente la unión se me dio de una forma muy natural. Durante toda mi vida estuve cabalgando entre la música y la empresa.

De pequeña en  mi casa siempre se cantó y estuvo presente la música, era algo natural… Luego en mi adolescencia ya comencé a dedicarme de una manera más profesional primero con el piano y posteriormente con el canto, pero mi carrera no fue  lo fluida que debería haber sido.

Entonces comencé a dar clases  y a trabajar en la empresa familiar mientras me seguía formando , eso me hizo ver mi interés por las relaciones humanas y las personas.

Hasta ese momento para mí eran dos mundos paralelos pero realmente me di cuenta años después haciendo un Máster de Coaching que se podían unir. Mi formación musical me había dado herramientas para trabajar en empresa de las que yo no era consciente como el trabajo en equipo, la escucha activa, la empatía y conocer más a las personas por su forma de hablar.

¿Cuál dirías que es la mayor carencia u obstáculo que se encuentran las personas con las que trabajas respecto a su voz en entornos laborales?

El mayor obstáculo son las grandes exigencias que se les impone a sus voces. Muchas personas usan sus voces durante todo el día, todos los días produciendo así un sobre esfuerzo vocal potenciando las disfonías. Cantantes, profesores, doctores, abogados, vendedores, oradores, teleoperadores y también personas que trabajan en entornos ruidosos son los más propensos a experimentar problemas de voz.

¿Recuerdas alguna experiencia con alumnos que te haya impresionado por algún motivo?

Si, tuve hace años una alumna de unos 30 años que vino a tomar clases porque quería proyectar más su voz ya que en la empresa donde trabajaba tenía que hablar para equipos y normalmente no la escuchaban.

Tenía un voz muy dulce pero al hablar lo hacía tan suave que su timbre se asemejaba a una niña de 12 años… había algo que no me encajaba. A medida que fuimos trabajando vocalmente su voz comenzó a tener más presencia  y ella a sentirse más segura pero siempre llegábamos a un  sonido con el que no podíamos avanzar.

Un día me confesó que esos sonidos tan agudos ella los relacionaba con su infancia donde había sufrido maltratos y que el proyectar la voz era para ella estar reproduciendo esos gritos aterradores que había sufrido. Tiempo después, acompañada por un proceso terapéutico, su voz tomó las dimensiones que le correspondían para su edad.

Si trabajamos la voz para adaptarla a nuestros entornos u objetivos, ¿no estamos manipulando y perdiendo el sello de nuestra personalidad?

No necesariamente, podemos jugar con la entonación, modulación, ritmo y volumen de nuestra voz sin perder nuestra esencia. No se trata de cambiar tu voz. Todas las voces que puedes producir son tus voces. Se trata de ayudarte a que escojas cuál de tus voces te sientes mejor.

¿Y qué rasgos dirías que tiene una voz magnética, que atrapa a la audiencia?

En general podríamos decir que los  tonos graves son las que nos sugieren más seriedad, serenidad, profesionalidad y contundencia a la hora de comunicar.

También habría que agregar la velocidad y el volumen que se ajuste en cada momento, la dicción que sea clara y fluida y los silencios estratégicos que le darán al discurso un mayor magnetismo.

Para nuestros speakers, ¿qué rutina recomendarías horas antes a una presentación para contar con una voz sólida?

Mi propuesta de rutina sería la siguiente:

  • Hacer ejercicios de relajación controlando nuestra postura corporal.
  • Hacer ejercicios de respiración desde el diafragma para controlar la voz.
  • Beber agua en pequeñas cantidades frecuentemente.
  • Procurar no tomar bebidas excesivamente frías o calientes.
  • Procurar no consumir tabaco, cafeína o bebidas alcohólicas.
  • Evitar gritar y no forzar la voz.

Por último, ¿qué es lo que podríamos descubrir si nos ponemos en tus manos?

Mi objetivo es acompañar a que cada persona pueda conectar con el poder de la  voz propia y/o colectiva. Y hacerlo a través de la presencia y consciencia corporal, recordando su frecuencia de vibración natural para recuperar la armonía física y mental.

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