Reserva Federal de EEUU: un ejemplo de mejora estratégica del discurso

Nos pasa cuando trabajamos con algún cliente, que le preocupa bajar el nivel de su lenguaje. Al orientarle en esa dirección salta su resistencia, porque hablar desde la jerga propia, el lenguaje complejo y el tecnicismo le da seguridad. Como si su discurso fuese un muro de palabras que taparán defectos o debilidades de la idea central. Un clásico caso de árboles que no dejan ver el bosque.

Tómate como ejemplo lo que está pasando en la Reserva Federal de los EEUU.

La jauría gubernamental de políticos, abogados y administrativos del estado norteamericano tienen sus discursos bajo lupa desde la semana pasada. Se encuentran bajo una nueva estrategia de comunicación que quiere hacer el lenguaje oficial más accesible al ciudadano de a pie y aumentar la transparencia sin vocabulario rebuscado, frases intrincadas que rizan el rizo ni gramática densa como el humo de un puro.

Ofuscar el discurso para embotar la mente del receptor es una estrategia común. En Idea Transplant plantean dos razones históricas para farfullar en jerga ininteligible: remarcar una posición dominante haciendo sentir ignorante al interlocutor o ganar tiempo ante, por ejemplo, una pregunta incómoda e inesperada. Si la Reserva Federal de EEUU decide mejorar su comunicación, escuchar un mensaje sucio se convertirá en sinónimo de guardia baja y, en el peor de los casos, mentira.

El viejo discurso no sirve, así hay que orientar la nueva comunicación

Hablamos de la columna económica de una de las potencias mundiales, lo que podría dar cabida al escepticismo, pero ahí está la intención de hacerse entender sin importar el rango, los colores o el poderío. Hablamos de que una parte importante de la élite del planeta ha visto la necesidad de allanar su lenguaje. Y no sólo por hacerse entender mejor, sino porque ya no cuela. Dar rodeos y emborronar frases, escoger palabras enrevesadas es una estrategia a la que el público se ha impermeabilizado.

Más vale tarde que nunca, dicen.

Por eso, speaker, recuerda la importancia de relajarte y tomarte tu tiempo en buscar las palabras adecuadas cuando construyas tu mensaje. Intenta encajar cada idea en una frase sencilla que ni siquiera necesite comas. Juega a presentar antes a un familiar o un amigo, a ver si entienden qué explicas aunque no conozcan el meollo de tu asunto. Asegúrate de tener cubiertos todos los frentes y conocer tu tema al dedillo, incluso si tú no eres el autor del texto de tu presentación.

Solo así conseguirás un mensaje potente y limpio.

Palabras sencillas e ideas claras. Eso, y no humo, es lo que necesita tu audiencia

 

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By | 2017-11-16T10:53:55+00:00 12 febrero, 2014|0 Comments

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