Cualquiera que haya presentado con relativa asiduidad sabe que no todas las preguntas son útiles. Es más, incluso nos atreveríamos a decir que existen las preguntas malintencionadas.  Pero exponerse a una ronda de preguntas y respuestas es necesario en muchos entornos de conferencia, por lo que da igual qué nos pregunten: nosotros podemos tener respuesta a cualquier cuestión. No obstante, hoy te traemos las claves para lidiar con las cinco peores preguntas que pueden hacerte en una presentación.

  1. ¿Y cómo defines tal cosa?

Este tipo de pregunta suele hacerse con un cierto aire de recochineo, y no es para menos. Primero, porque esta pregunta da a entender que el ponente quizá no domina aquello sobre lo que habla; y segundo, porque esta cuestión es la puerta de entrada a debates estériles más allá del núcleo de la presentación.

Sin embargo, también es la más fácil de preparar: basta con especificar y aclarar por qué llamamos a las cosas por su nombre. Así, cualquier asunción que se resuma en que a alguien del público no le gusta cómo hablamos sobre ese asunto primordial queda arrinconada y cerrada. Tú eres un ponente dando tu visión, y cualquier otra definición sobre los conceptos que usas en tu presentación, no tiene cabida.

  1. ¿Y cómo podemos aplicar tal cosa en otro entorno o situación que nada tiene que ver con lo que acabas de explicar?

En realidad, esta pregunta puede ser tremendamente válida. Muchas ideas pueden exportarse a distintas situaciones, porque el mismo concepto resulte versátil. No obstante, también puede ser una de las peores preguntas que pueden hacerte en una presentación, si el público se lo propone.

Por eso, es importante enmarcar bien el contexto de tu presentación. Solo con eso, es probable que una pregunta parecida nunca suceda. Pero si aún surgiera tal pregunta, no hay nada de malo en especificar que tu presentación no pretende cubrir esas otras situaciones traídas a cuento, aunque puede ser interesante y algo en lo que profundizar en un futuro.

  1. ¿Por qué comparas x e y, si ambas son cosas totalmente distintas?

Esta pregunta puede acontecer siempre que no acertemos con una metáfora o un contexto adecuados para llevar a cabo la comparación. Aun así, una comparación siempre requiere cierta diferenciación entre los casos expuestos, porque comparar sirve para subrayar diferentes rutas hacia un resultado, no para encontrar el paralelismo perfecto.

En este caso, puede ser útil resaltar los puntos comunes y especificar un aparte para las diferencias, que suele ser más eficiente que escudarse en el hecho de que una comparación era necesaria o remitir a quien pregunta a otros estudios y documentos fuera de lo que tú estás tratando en ese momento.

  1. ¿Y por qué no has usado tal método o has probado tal métrica?

Esta es una pregunta capciosa que, de primeras, obvia tu propio esfuerzo a la hora de recopilar información sobre tu ponencia (sino, no tendría sentido en una lista de peores preguntas que pueden hacerte en una presentación, ¿no?). Antes de saltar al cuello de semejante persona desalmada, plantéate si quien te pregunta se equivoca de raíz o si, por el contrario, es posible que hayas dejado algún detalle importante aparcado.

Si es lo primero, defiende las particularidades que hacen especial tu trabajo y busca otra pregunta. O admite que te han cazado sin la preparación necesaria, si es lo segundo. Pide disculpas y, si está en tu mano, añade la información que falta.

  1. ¿Por qué no has hablado de tal asunto (que realmente no tiene nada que ver)?

Es fácil pensar en espetar algo del calado “no he hablado de tal asunto porque no he querido” o “no tiene nada que ver y deberías cerrar el pico”, pero somos personas civilizadas que sabemos por qué hablamos de lo que hablamos y no de temas tangenciales que poco o nada casan con nuestra presentación.

Así, lo único que tenemos que hacer es recordar el marco de nuestra presentación y hacia qué apuntamos. Si, aún con ésas, la persona insiste, probablemente quede como una sabihonda que solo busca atención. Lo que es parecido a una ligera venganza contra la Reina de las peores preguntas que pueden hacerte en una presentación.

 

Como ves, unas pocas palabras pueden colocarte entre la espada y la pared, pero si tienes realmente la presentación por la mano hay poco de qué preocuparse. Nosotros hemos seleccionado estas preguntas, pero ¿qué preguntas te buscan personalmente las cosquillas siempre que las escuchas?

 

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