Hace unas semanas te conté las veces en las que he tenido que hacer un papel delante del público. Y uno de ellos es como debes suprimir, disimular o incluso inventar al encontrarte con un fallo técnico que no has podido prevenir. Todo con tal de seguir adelante y mantener el foco del público en el contenido y no en la forma.

Tener habilidad para improvisar es una baza utilísima. Pero la capacidad para prevenir estas situaciones es una gran fortaleza. 

Prevenir es adelantarse a un daño, un riesgo o un peligro. La experiencia es el mecanismo más sencillo para adelantarse a lo que puede pasar (porque ya te ha pasado).  Con mi experiencia, he aprendido (a base de encontrarme en el atolladero) cómo evitar algunos problemas técnicos.

Aquí te comparto los fallos técnicos que yo he tenido que sortear a lo largo de los años y cómo he abordado tácticas para prevenirlos.

Cómo prevenir situaciones que pueden arruinar tu presentación

No hay (o no va) internet

Esto me ha pasado en infinidad de ocasiones. En mi caso ya nunca cuento con el Internet de los clientes, porque a veces falla, necesitas claves que no es fácil encontrar o la señal de la wifi es muy débil porque hay demasiadas personas que nos hemos conectado a la vez. 

Así que he optado por conectarme siempre compartiendo la red de mi smartphone de manera que no dependo de otros para tener mi conexión controlada. 

Aún así, me he encontrado con sitios con dificultades de cobertura. Y en esos casos intento conectarme a las redes de la empresa. Pero no quiero perder mucho tiempo en eso. Si se puede bien, si no, pues “show must go on”.

Por eso nunca hago que mi charla/clase dependa de Internet. Por ejemplo, me bajo los vídeos de youtube para tenerlos en el ordenador o en mis diapositivas me hago pantallazos de las webs que quiero enseñar. 

No funciona (o no hay) audio

Esta es una de las cosas que más me ha costado controlar. Porque las empresas suelen tener muy controlado lo visual porque hacen muchas presentaciones pero no es tan habitual que proyecten vídeos. 

A veces perdemos tiempo buscando unos altavoces que se supone que están en la sala, pero no están. O, en salas más sofisticadas con sistema de , mirando botones de una mesa de mezclas que nadie se atreve a tocar. 

Lo que he aprendido, es que llevar unos altavoces pequeños y potentes son la mejor opción. Por cierto, recomiendo que sea tanto bluetooth como con jack de entrada. Cuantas más opciones de conectividad más recursos para evitar situaciones inesperadas. 

Si necesitas VGA tienes HDMI y si necesitas HDMI tienes VGA

Pedir a la empresa que te consiga un adaptador para lo que tú necesitas a 15 minutos del inicio no es una buena idea. Todo el mundo se pone nervioso (especialmente la organización).

Que si no encontramos al técnico. Que si este no entra. Que si déjame probar… Hacer todo esto mientras van llegando participantes a la sala ofrece una primera impresión diferente a la de estar todo listo y poder dedicarte a saludar.

Por eso ya no salgo de casa sin mi adaptador múltiple. Cuando abro mi estuche organizador de cables, la persona responsable del curso respira con tranquilidad. Y eso también forma parte de la experiencia que estás vendiendo con tu trabajo.

Sala mal distribuida

Muchas veces me han asegurado que hay pantalla o que hay pizarra en la sala. “Sí, sí, claro, no te preocupes”. El problema me lo encuentro cuando llego a típica sala de juntas donde la pantalla o pizarra está en un lateral por lo que la mitad de la gente que llena la mesa está de espaldas. 

En alguna ocasión, moviendo un poco la mesa o las sillas, se puede arreglar. Pero si no, no tienes más remedio que prescindir de tu magnífica presentación, porque no puedes penalizar a la mitad de la gente haciendo que se giren continuamente. 

Para evitar este tema, siempre pido que, más allá de lo que haya en la sala para proyectar, haya un papelógrafo. Porque este siempre lo puedes colocar donde te interese.

Rotuladores gastados

Seguro que habéis visto, al empezar un evento, si hay un papelógrafo, unos garabatillos de colores en una esquina del mismo. Esto es, las típicas pruebas para asegurarse de que los rotuladores pinten que hacemos todos antes de arrancar una jornada.

¡Pero no te fíes! A veces ese primer rayajo el rotulador aguanta, pero a la que llevas dos líneas ya no tira. Por eso siempre llevo un arsenal de rotuladores de todos los colores encima.



¿Sabes lo mejor de ir preparado para este tipo de situaciones? Que reduzco mucho mi estrés escénico. No sólo porque reduzco mi zona de desconocimiento y tengo la respuesta a la situación, sino porque evito todo el estrés que se genera en el resto de la gente de la organización.

¿Y tú? ¿Hay alguna táctica que utilizas y quieras compartir con nosotros? Déjanos un comentario :)

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