Por una extraña razón, las trinidades (incluso antes de que el cristianismo se acogiera al Padre, Hijo y Espíritu Santo) siempre nos han dado una sensación de rotundidad difícil de cuestionar. Es un secreto que desde Aristóteles a nuestros días sigue funcionando: los discursos con tricolon.

Con esta figura retórica queremos hoy inaugurar un tema en el que normalmente no nos detenemos (porque suena a clase de lengua) pero que ya va siendo hora que abordemos. Porque si la retórica nació en la antigua Grecia con la intención dar poder al discurso hablado en un foro político o una lección magistral, ¿por qué no vamos a utilizar ese poder para dar más vida e influencia a nuestra comunicación en público?

Así, como te decía, vamos a hablar de retórica empezando por una figura sencilla, fácil de entender y de usar y que personalidades como Obama no desprecian para reforzar sus argumentaciones: el tricolon.

Técnicamente, el tricolon es una figura del lenguaje que consiste en establecer correspondencia entre tres términos, ni uno más ni uno menos. Algunos de los más famosos son:

  • Veni, vidi, vici.
  • Citius, altius, fortus.
  • Por tierra, mar y aire.
  • Liberté, egalité, fraternité.
  • El bueno, el feo y el malo.
  • Limpia, fija y da esplendor.

Si piensas un poco podrás alargar la lista. Porque el 3 es un número mágico que funciona.

Según el autor de Writing Tools: 50 Essential Strategies for Every Writer, Roy Peter Clark, el tres significa plenitud. Mucho más que el cuatro o el cinco que parece una lista abierta. El uno es poder. El dos es comparación, contraste. El tres es un todo.

 

Así usamos el Tricolon, el secreto ancestral para un discurso redondo

– En una charla que me encargaron sobre “Cómo Vender Sin Rodeos” me apoyé totalmente sobre una trinidad que funcionó muy bien. La audiencia enseguida destacó la simplicidad y claridad de un contenido que de alguna manera ya conocían pero que entonces cobró un sentido revelador. Enmarcarlo en un 3 hizo que por fin encontraran el orden. Puedes ver cómo lo hice en este artículo.

La regla del 3 también funciona para el humor. Ya contamos en un celebrado artículo cómo: enumerando 2 elementos que van en una dirección y cuando llega el tercero dar un giro inesperado. ¿Te has dado cuenta de cuantos chistes tienen 3 personajes? En España tenemos la mochila llena de “esto es un inglés, un francés y un español que…”.

– Cuando queremos dar empaque a una parte del discurso no hay como construir un tricolon en el que el tercer elemento es más largo que los dos anteriores. Un usuario avanzado en esta figura retórica es el mencionado Obama. Como vemos en este ejemplo: “And when the night grows dark, when injustice weighs heavy on our hearts, when our best-laid plans seem beyond our reach, let us think of Madiba and the words that brought him comfort within the four walls of his cell: “It matters not how strait the gate, how charged

[with punishments] the scroll, I am the master of my fate: I am the captain of my soul.” — Barack Obama, Memorial Service for Nelson Mandela, 10 December 2013

– El 3 tiene la justa medida para recordar una lista sin esforzarse. Por eso, estructurar la presentación en 3 ideas o puntos principales te ayudará a construir un discurso que la audiencia percibe como sencillo de asimilar. Nosotros lo utilizamos también en nuestros títulos como ¿Tienes las 3C de un speaker influyente? o el Fiasco de Michael Bay en 3 claves. Quizás es una casualidad, pero los artículos que incluyen el 3 en el título son de los más vistos en nuestro blog.

 

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