Cuando alguien me pregunta cómo encontrar el storytelling de unos datos, suelo proponer un ejercicio que parece ingenuo, pero es tremendamente exigente: cuéntamelo como si fuera un cuento.
Empieza literalmente por: “Érase una vez…” Este planteamiento obliga a ordenar el pensamiento en tres actos muy claros: contexto, nudo y desenlace. Y cada uno de ellos…