Imagina que asistes a una conferencia de una hora. La persona ponente comparte veinte ideas, quince datos, varios modelos conceptuales y un gráfico que parece el plano del metro de Tokio en hora punta.
Sales de la sala convencido de una cosa: esa persona sabe muchísimo.
Dos semanas después, eres incapaz de recordar qué demonios…
En estas fechas rodeados de calabazas, telarañas y murciélagos, he pensado en esos horrores habituales en PowerPoint que me encuentro cuando voy a ponencias o cuando mis clientes me piden ayuda. Y es que nos han enseñado a utilizar la herramienta, pero no sabemos qué hacer con ella. Todos tenemos nociones -más o menos básicas- de…