Hay personas que empiezan a hablar y, sin hacer nada especial, la sala se recoloca. No levantan la voz, no fuerzan el gesto ni adoptan un personaje de líder. Simplemente hablan desde un lugar claro, y eso se nota. La atención llega sola, no porque lo pidan, sino porque lo generan.
Y luego están quienes…
La semana próxima me toca ir al norte. Otra empresa que prepara unas presentaciones internas para ilusionar a sus equipos con un nuevo proyecto. Cada uno de los ponentes tienen claro que quieren impactar emocionalmente, están buscando persuadir a su público.
El propósito y la intención está clara. Pero acostumbro a encontrarme con el mismo…